Sobre mí

Mi historia con la salud empezó a los 15 años con la aparición repentina de un asma alérgica. Lejos de ser algo puntual, aquel asma marcó el inicio de una etapa en la que mi cuerpo dejaría de ser un lugar seguro.

Desde ese entonces, se repetiría un patrón constante en mi vida: problemas de salud aleatorios, poco comunes, difíciles de identificar y lentos de resolver.

A partir de ahí, cada año aparecía un problema distinto, o varios a la vez:

    • Cólicos intensos, con meses de dolor sin poder dormir
    • Intervenciones quirúrgicas
    • Inflamaciones en varias zonas del cuerpo
    • Resfriados continuos
    • Aparición de bruxismo
    • Tendinitis 
    • Esguinces
    • Contracturas musculares
    • Alergias diurnas y nocturnas
    • Ansiedad constante

Cada uno de estos problemas tenía una duración de entre 6 y 12 meses y, en el peor de los casos, se volvían completamente crónicos.

Vivía agotada en un bucle que no entendía, pero en algún momento me acostumbré a pensar que “era lo normal en mí», que yo era «una persona débil y enfermiza”, y dejé de cuestionarlo.

Desde el instituto, una de mis mayores frustraciones había sido no poder hacer deporte. Me agotaba mucho, pero lo achacaba al asma y me resignaba. No fue hasta los 29 años cuando entendí el porqué:

El día antes de mi 29º cumpleaños, me diagnosticaron insuficiencia cardíaca severa: tenía un bloqueo AV completo. Ese día, me llamaron temprano diciéndome que debían ingresarme urgentemente y, dos días después de mi cumpleaños, me implantaron un marcapasos para el resto de mi vida.

Esto, lejos de ser una mala noticia, en realidad fue un alivio: por fin había una explicación a mis ahogos –y, lo más importante, una solución–.

Pensé que el marcapasos marcaría un punto y aparte en mis problemas de salud, pero no fue así, sino que le siguieron…:

    • Fuertes arritmias
    • Caída severa del cabello
    • Nuevos episodios de insomnio y ansiedad

Pero no estoy aquí para victimizarme, ni tampoco para dar pena.

Estoy aquí porque sé lo que es vivir así.

Y para decirte algo importante:

    • No estás sola.
    • Se puede vivir y ser extremadamente feliz a pesar de ello.

Mis problemas de salud no me definen, pero lo que hago con ellos, sí.

Gracias al sinfín de dificultades que me ha regalado la vida, he tenido la oportunidad de conocer en profundidad tanto mi mente como mi cuerpo; de gestionarme emocionalmente sin destruirme por el camino.

A día de hoy, sigo enfrentando retos, pero estoy mejor que nunca. A lo largo de los últimos 17 años he desarrollado una fortaleza mental y emocional sólida, combinando experiencias, conocimientos y herramientas de todo tipo.

He creado este espacio porque viví un infierno, y mi propósito es que no lo sea para nadie más.

Así que si estás leyendo esto y estás pasando por algo parecido, espero que este espacio pueda ofrecerte parte de la claridad, las perspectivas y las herramientas que a mí me costó tantos años encontrar.

Si te identificas con algo de lo que has leído y crees que puedo aportarte algo de valor, me encantará que me escribas.

Con cariño,

Lourdes (alias ‘Ana Delour’)

***

P.D. Por si le sirve a alguien, hay dos cosas importantes sobre mí que no he mencionado pero que también forman parte importante de todo mi camino, y es que:

    • Tengo TDAH
    • Soy PAS (Persona Altamente Sensible)

Eso significa que también he tenido que aprender a gestionar una mente muy intensa y una sensibilidad muy elevada.

Pero eso también se entrena. Y se aprende.

Scroll al inicio